Una orquesta es un conjunto de instrumentistas e instrumentos que ejecutan una obra musical. Funciona como una pequeña sociedad que se une para trabajar tras un objetivo común y su éxito dependerá tanto de quienes la integran como de su guía circunstancial. Una orquesta o un coro pueden contar con talentosos artistas pero para que tengan un rendimiento óptimo las individualidades deben ponerse al servicio de todos, única manera de lograr una expresión colectiva. Es el director quien tiene esa responsabilidad: de unir las partes para darle un sentido a la obra. El funcionamiento de un equipo deportivo, ya sea de fútbol, rugby, básquet, hockey o cualquiera que se juegue colectivamente, es similar.

El domingo, la Selección de Uruguay derrotó por 3 a 0 a Paraguay y ganó la Copa América. Su labor fue de menor a mayor a lo largo de este torneo y mostró un equipo sólido, equilibrado en todas sus líneas, con algunas buenas individualidades (Fernando Muslera, Diego Forlán, Luis Suárez, Álvaro Pereyra), que lucha hasta el final apoyándose en la tradicional garra charrúa. Este equipo no es producto de la casualidad o ha surgido en forma espontánea, sino que es la consecuencia de un proceso y de un mentor que es su entrenador Oscar Washington Tabárez, a quien no sin razón llaman el "Maestro".

El proyecto que viene desarrollando este director técnico de 64 años, involucra a los juveniles y a los mayores. Su trabajo de hormiga se ha visto reflejado en los resultados: cuarto en el Mundial de Sudáfrica 2010, reciente subcampeonato del Mundo Sub 17 y la clasificación del sub 20 para los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Y ahora se suma el campeonato de la Copa América. "Intentamos manejar una formación integral. Hablamos en primer lugar del hombre, de su educación, de su comunicación, de su imagen, eso se puede hacer a través del deporte y lo estamos logrando", explicó Celso Otero, entrenador de arqueros de la Selección de Uruguay.

En contrapartida, la Argentina sigue sin brújula. Pese a contar con un equipo de estrellas y con el considerado mejor jugador de fútbol del mundo, fue eliminada sin pena ni gloria en cuartos de finales de esta Copa, así como sucedió el año pasado en el Mundial de Sudáfrica. Marcelo Bielsa fue el último técnico de la Selección que logró cumplir su contrato de cuatro años. Los que siguieron tuvieron períodos más corto. José Pekerman sólo estuvo tres años; Basile y Maradona no duraron más de dos años, de manera que si tenían un proyecto no pudieron desarrollarlo.

La experiencia uruguaya demuestra que los proyectos de largo aliento terminan dando buenos resultados. Recordemos, por ejemplo, que Marcelo Bielsa que se hizo cargo del seleccionado argentino en 1998; fracasó en el Mundial de 2002, pero luego llevó al equipo a ganar la Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, único título oficial que le restaba obtener.

La realidad indica que el hecho de tener varios de los jugadores más caros del mundo que rinden eficazmente en sus equipos, no garantiza la obtención de campeonato alguno. El trabajo en equipo no se logra de un día para otro o con concentraciones de un mes. Surge una labor constante, con objetivos que se vayan cumpliendo en forma escalonada y sin la interferencia de la dirigencia. En tiempos, en que no se sabe qué hacer con la Selección, convendría mirar la experiencia uruguaya.